Vuelve, vuelve tarde pero vuelve, vuelve a mí si te pierdes.

viernes, 19 de junio de 2020

Cómo comenzó todo. La cuarentena del siglo XXI.

Hoy es 17 de marzo de 2020, desde el sábado pasado tengo la suerte de poder estar en casa y a pesar de tener que salir en algún momento para recoger la tienda en la que trabajo, que cierra para siempre, o para comprar algo de comida el resto del tiempo puedo estar confinada en mi piso de 50m2. No me preocupa tanto el confinamiento como el alcance del virus que es un poco raro, no afecta a todo el mundo igual, no todos tienen síntomas y para otros es letal. Tampoco es que sea una experta en el tema, pero en el que sí soy experta es en cómo me afecta esto a mi. 

Todas las mañanas me despierto sin saber quién soy ni dónde estoy, ese es el mejor momento del día, hasta que me doy cuenta de todo lo que ha estado pasando estos días, después empieza una lucha mental entre entretenerme con algo o estar en bucle con el virus hasta que me dan ganas de llorar y me entra una especie de angustia de la que es muy difícil librarse. Las mañanas son más o menos llevaderas, siempre hay algo que hacer y aún conservo algo de ánimo por haberme despertado de buen humor: me pongo a hacer las tareas del instituto, a recoger la casa, tender la ropa, un ratito de cosquillitas con mi Juan (algo bueno tenía que tener pasar la cuarentena en pareja, aunque a ver lo que dura lo “bueno” jajaja), en fin, entre una cosa y otra es la hora de comer y nos ponemos a cocinar uno de los dos. La verdad es que comida hay y nos aseguran que seguirá habiendo, aunque la gente ha entrado en pánico y ha empezado a comprar papel higiénico como locos, el Estado nos asegura que no va a faltar abastecimiento, iremos viendo como va la cosa. De todas maneras tenemos algo de carne congelada, algo de verdura y algo de pan, no mucho, pero para ir tirando y salir lo menos posible.

domingo, 28 de agosto de 2016

De qué tenemos miedo. Una duda en cuatro palabras.

De qué tenemos miedo. Una duda en cuatro palabras, muy parecida a: voy a quererte siempre. A veces son preguntas sin respuesta, pero sin ser retóricas, y, a veces, son simples afirmaciones que necesitamos superar para poder seguir adelante.
Cuántas veces te has preguntado si de nuevo te estás equivocando y cuántas más has seguido adelante, si de verdad estuvieras dudando, no lo harías. Siempre buscamos lo conocido, un sustituto al mejor amigo, un novio con el que hacer las mismas cosas, una casa donde entre la misma luz por la mañana, una costumbre. Nos acostumbramos a hacer las cosas de ciertas maneras y empezamos a pensar que son esas las maneras en las que queremos hacerlas. Somos esclavos de lo que decimos, pero incluso lo somos mas de lo que hacemos. El cuerpo te pide un café antes de abrir el segundo ojo y la alarma suena todos los días a la misma hora. ¿Rutina positiva? Sigamos engañándonos. ¿Por qué quitarnos la venda si somos tan felices? ¿O no lo somos?
Levántate y pregúntate si estas pisando el suelo que te gustaría pisar, si ese uniforme que llevas a diario es con lo que te gustaría morir cuando un día mueras, pregúntate si la persona con la que te despiertas, o desayunas o ves una película, es la persona con la que te gustaría hacerlo el resto de su vida o no, y dile la verdad, sincérate con quien tienes delante y contigo mismo. Cuando consigas hacer eso decide si quieres seguir viviendo cómoda o no tan cómodamente en la vida que tienes ahora, con las personas que te rodean, con tus vecinos, con lo que encuentras cada noche si miras por la ventana y si no es así abre la puerta y vete. Levanta el culo a las 6:00am si hace falta y vuelve a acostarlo a las 23:00pm sabiendo que has hecho todo lo posible por levantarte feliz y hacer lo que te gusta, con quien te gusta, como te gusta. Deberás de asumir que estás cansado, cada día más cansado, pero feliz. Cuando uno está feliz y contento con lo que hace el cuerpo lo sabe, los demás son más felices e incluso la comida sale más rica.
Pero no olvides lo más importante, cada día es una nueva ocasión para ser feliz, cada minuto lo es, y si desperdicias el regalo que te hace todos los días el sol al salir, no estás viviendo, estás sobreviviendo, y eso... eso no hace sonreír a nadie más. ¿Hay, a caso, algo más bonito que ver sonreír a quien más quieres por verte sonriendo?
Si lo hay... que baje Dios y me lo diga.

jueves, 21 de abril de 2016

Hasta aquí llegó.

Un día te juras y prejuras que no volverás, nunca más, a intentar arreglar causas perdidas, causas dañadas, causas que no tienen solución.

Querido ex amor:

Aún te amo, ya sé que lo sabes porque te lo he dicho un número infinito de veces, pero lo nuevo no es que te ame, lo nuevo es que ya no quiero estar contigo.
Cuando el amor comienza parece que no va a gastarse jamás, no es contable, no tiene cantidad, es amor amor amor tres veces amor, mil veces amor, todo el rato, a todas horas, todo lo demás no importa. Entendería tener que saltar al fuego por ti y no me importaría parar el viento y el momento, si tú me miras yo contesto porque sé en lo que estás pensado, a qué estás esperando, por eso mismo me encuentro tan cerquita de ti.
Lo difícil y mejor del amor es que no espera nada a cambio, pero si no recibe al final se va gastando, la ilusión es muy frágil, es como un beso de porcelana, como una muñeca de cristal y mientras vas jugando y probando estás siempre a riesgo de no poder jugar más.
Cuando perdemos la ilusión no dejamos de amar, no podemos dejar de hacerlo, uno no elige de quien se enamora, enamorarse no es la elección de pasar contigo el resto de mi vida, de casarme y tener hijos, no es elegirte a ti, el amor es espontáneo, independiente, entra sin llamar a la puerta, no pregunta si uno está preparado o no lo está en absoluto.
Querido ex amor, o cariño, te sigo amando, siempre te voy a seguir queriendo, nunca voy a olvidar los buenos momentos, pero ya no voy a estar cuando te caigas al suelo, ya no voy a ir detrás recogiendo los trozos de cerebro que perdiste por ahí, no voy a contestar a todas las llamadas ni voy a esperar un momento más para responder aunque haya visto tu mensaje al momento, porque simplemente no voy a contestar.
No hay nada que merezca más la pena que el amor, que estar enamorado, pero no hay nada más frustrante que una persona que se aprovecha del amor del otro, que aprovecha la sinceridad, lo vulnerable que te vuelves cuando amas, que aprovecha tu condición, no para amarte, no para sentirse amado, no para disfrutarlo, sino porque es cómodo tener a alguien que esté pendiente de ti aunque tú nunca lo estés. El amor no espera nada a cambio pero el cambio sale solo, si no sale, a otra cosa mariposa.
Así que solo te escribo para decirte que el día que una persona total y locamente enamorada dice "hasta aquí llegó" es para siempre; y nunca más, por muchos sacrificios que ahora hagas, va a volver a ser lo mismo, porque la ilusión perdida es imposible de recuperar, al igual que el tiempo que si antes hacía que fuera más lento por ti, ahora que pase rápido para no pensar.

domingo, 17 de abril de 2016

Después de cada tormenta siempre, siempre, llega la calma.

Un día me levanté pensando que pasara lo que pasara siempre habría algo que me haría seguir caminando, por muy pequeña que fuera la chispa de la ilusión, por muy pocas posibilidades que hubiera, por muy pocas ganas; sabía que con un sencillo paso todo se arregla pero ahora creo que es el paso más difícil del mundo, es el paso que todo lo abre y todo lo cierra, el paso que da comienzo o que hace que todo termine.
Hoy doy un paso más, porque el sol no deja de salir.


Paso por las calles que nos vieron querernos más que lo que ha visto cualquier salón de bodas, paso y pienso en ti y en mi, pienso en cómo hemos llegado hasta aquí, a estar donde estamos, a querer lo que queremos o a no saber si es mejor querer o no querer. Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder. 
Paso por las mismas calles que me vieron llorar cada vez que te ibas, cada vez que me iba yo, cada vez que algo de lo que habíamos planeado salía mal, es imposible saber lo que va a pasar. 
Las mismas calles que me vieron reír a pesar de todo el daño que me causabas a veces, por contarme cuentos que no quería escuchar, por hacerme ver fantasmas donde nunca los ha habido ni habrá, por hacerme sentir que no importaba nada de lo que pasara, nada de lo que hicieras porque estaba tan loca por ti que hubiera dejado que me clavaran clavos por todo el cuerpo por tal de verte feliz. Y qué mas da si nadie lo entiende. 
Paso, y estoy de paseo, no de paso, porque ya no cabe duda, está tan claro como que cada río desemboca en el mar tarde o temprano, y no espero ningún mensaje a las seis de la mañana, no espero una foto enmarcada, no espero más risas ni una sonrisa, no espero nada porque el que no espera no pierde y el que no quiere no sufre, pero tampoco vive. Pero qué hacer, vivir esperando un atardecer que no llega o cruzar la vida de noche, con la oscuridad. 

Porque quizá las flores no florezcan esta primavera, pero eso no puede impedir que no vuelva a salir el sol.

Con el que parece un último beso puede que todo acabe, o que vuelva a empezar. 

domingo, 14 de febrero de 2016

Obsoleto queda.

Si acaso fluye el ritmo del suspiro en el interior del cielo, de mi cielo propio, independiente. Fluyen las hojas que van cayendo de los árboles porque ya es otoño y que no se te olvide llevarme contigo en la maleta o en la cabeza, mi amor. Si diera largos paseos por tu cabeza, en tu mirada la mía. Si saliera a juego de tu sonrisa y tú de la mía. Si en vez de ponerme ropa me pusiera contenta, si en vez de llevarte arrastras te llevara con ganas. Si fuera verano en pleno enero por tu piel. Si estuviera siempre presente, en cada decisión que tomas, en cada caña que bebes, en el reflejo de la luna en el charco que estás pisando. Si fuera la llave y la clave que todo lo abre, que todo lo cierra, que destruye los monstruos, que los ahuyenta, si fuera la brisa, sin prisa, que pasa por tu cascada de dudas. Si fuera aquello que no esperabas y que sin esperarlo comprendes que es lo que estabas buscando. Si quisiera ser algo más, mucho más que menos, si quisiera robarte un beso antes del último porque siempre sienta como el primero y que nunca acabara la lucha entre tú y el tiempo. Si fuera aquello que te salva y que te tranquiliza, si fuera un desahogo para el alma, que llena y que vacía al mismo tiempo. Si fuera la verdad más cierta y más verdadera, si fuera una mentira camuflada para acabar en sorpresa. Si fuera una estación en la que siempre te encuentro esperando, sonriendo, riendo, caminando con gracias, despreocupado. Si fuera una canción, o todas las que escuchas, si fuera cada frase que lees, cada fecha que encuentras en el calendario. Si fuera como el aire para colarme entre las rendijas de tus puertas. Si fuera el reflejo de un espejo, de un cristal, de cualquier escaparate. Si fuera el principio y el final de un poema de tí y de mí que nunca se llega a terminar.
Pero me lo gano con mi inteligencia, no con mi amor, no con amor.

domingo, 24 de enero de 2016

Quizá un té.

Me pregunto si puede ser que un día encuentres a alguien con quien eres totalmente tú, en toda tu esencia, con total armonía. Me pregunto si esa persona existe y, si existe, cómo vas a darte cuenta si estás tan cómodo que no te paras a pensar en nada. Tendría que ser una persona natural, carismática, con algo especial y que te haga sentir como quien se encuentra en su hábitat natural... no es fácil encontrar a alguien que te deje ser, como eres.

Siempre que me he guiado por mis sensaciones/emociones me ha ido bien, los actos impulsivos, las salidas a dar largos paseos, las ideas en principio tontas pero resultonas. Esas cosas que parecen una locura pero que en realidad son esas mismas cosas las que hacen que la vida sea un lugar interesante como para quedarse en él a vivir. En una de esas veces un impulso extraño me hizo dar un paso hacia adelante y resulta que ha funcionado, por sí solo, sin forzarlo, sin esperarlo, sin pedirlo.. o bueno, sí que lo había pedido mil millones de veces y por fin lo tengo, es todo mío, toda yo para mí y si encuentro a alguien que quiera vivirlo conmigo será estupendo. Y cuando digo alguien estoy pensando en un nombre, dos apellidos y un carisma espectacular, de esos que crees que nadie más en el mundo puede llegar a tener jamás.
Pero lo bueno se acaba convirtiendo en una graaaaan pregunta sin respuesta, llegan las inseguridades, el pensamiento extraño de no saber qué ni por qué o para qué. Son esas las cosas que siempre se lo cargan todo, esa burbuja de inseguridades que aflora tras cada batalla ganada por todas aquellas, perdidas.

De repente abro los ojos y vuelta a empezar, podría quedarme a vivir en tu cama, o en tu vida. Pero yo... ¿qué hago, preparo café, la cena o mi vida?

miércoles, 6 de enero de 2016

Sábanas frías.

En mi defensa diré que nunca unos ojos em habían mirado de esa manera, y no sé si era el alcohol, las velas, el sonido de la puerta o un que se yo que fue pero me hizo pensar en todo lo que había pasado tiempo atrás y creer merecerme darme el gusto de, por una vez, hacer lo que quería y no aquello que fuese lo correcto. O lo que dicen que es lo que correcto, porque no hay nada más correcto que hacer lo que te de la gana.
La rubia que se apoyaba en su hombro era guapa, alta, esbelta, de esas niñas que no se quitan la sonrisa de la cara y ya no sabes si es porque se ríen contigo o de ti, pero al fin y al cabo la acabas adorando si no es por una cosa, es por otra. Y claro, tu la ves ahí tan feliz, tan indefensa y te empiezas a comer la cabeza pero, si no lo sabías, o no querías saberlo ¿qué culpa tendrás tú?  Pasas las noches en vela, y una botella, y otra botella.. hasta que un día suena el timbre de tu puerta, es él, como no podía ser de otra manera. Más flores. ¿Quién quiere flores sabiendo que no te pertenece? Tú le perteneces a él en cuerpo, en alma, en sonrisas y lágrimas pero él pertenece a otra. Ya no es sólo el hecho de que ella te de pena, también te das pena a ti misma por seguir pensando que un día serías la primera, que un día serían a ti los buenos días, las comidas con la familia, celebrar su día de cumpleaños y el día de los Reyes.
Vuelves a caer, el precipicio no se hace más pequeño sino, al contrario, mucho más grande porque cuanto más tiempo pasa más partes de ti le pertenecen, más trozos de tu corazón te ha robado y esos trozos nunca volverán a estar como antes y aunque sabes que esto no podrá seguir para siempre te sostienes pensando que cuando encuentres a quien te esté buscando lo vas a dejar, pero cómo hacerlo si todo tu mundo gira en torno a él. Es algo muy obsesivo, muy enfermizo, prácticamente todo lo que hago, pienso, sueño tiene que ver con su persona. De alguna manera me posee y yo lo poseo en parte.
En cierto modo creo que el día que le diga adiós será algo liberador, será como recuperarme a mí misma después de tanto tiempo... no sé si estoy esperando a pudrirme o a ser salvada. Debería hacer algo.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Quédate conmigo, no salgas de la ca(l)ma.

Yo lo miraba y puedo jurar que el mundo empezaba y acababa en él, cada leve parpadeo producía en mi un sentimiento de ternura y amor que no puedo ni explicar con palabras porque ese eterno segundo en que su mirada rozó la mía en dirección suelo se repite en mi mente una y otra vez. Puedo jurar que todo lo que había soñado, deseado, pedido durante años podría dejarlo atrás por él y viajar al fin del mundo si hiciera falta porque esa imagen hace que se le perdone todo, que se lo merezca todo, porque resulta que no es lo que hace o deja de hacer por ti, sino como eres tú al mirarlo a él. Llegar a sentir por un momento la humildad real, la entrega entera y llena, la capacidad infinita de hacer lo que sea por otra persona es lo único que puede sacar lo mejor de ti y si él saca lo mejor de mi, lo quiero a mi lado.
Un segundo compensando años de soledad y llenando vacíos que quizá no pueda volver a llenar en meses, en años... como un lago que se queda sin agua y de repente llueve tanto que reboza. Tengo la extraña manía de relacionar los lagos y ríos con el sentimiento que te produce el enamoramiento, primero violento, fuerte, a fondo, y luego, calmado.
Si haces brillar mis ojos de esa manera no hay nada que pueda pedir, nada que pueda soñar, ningún otro podrá regalar un brillo mas feroz, mejor, más caro, porque ni el diamante más valioso del mundo puede comprar el brillo de ojos que produce la satisfacción de poder quererte a ti mismo gracias al amor que sientes por otra persona, dado que es verdad eso, que para querer a alguien primero hay que quererse a sí mismo, pero también viceversa, porque si no sabes querer a nadie más que a ti, siempre estarás solo.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Bad men?

Un hombre malo o una mala decisión? Esa es la pregunta que nos hacemos cuando no sabemos a donde vamos ni de donde venimos, cuando estas perdida o perdidamente enamorada de un idiota.
Quién toma a quién cuando los dos beben del mismo pozo? El aire que respiras, el air que te quito y me quitas, el arrebato de sentirse jodidamente radiante y perdidamente jodida. Es tan extraño...
Como si en un minuto, como si en un momento, se parara el tiempo y la vida sigue pero tú aún no has salido de ese instante que te tiene presa entre sus garras, entre sus maneras, entre sus brazos, entre sus risas y tus prisas por aprovecharlo. Se te escapa de las manos porque sabes que no es cierto, no es verdad que venga a ser el momento, pero lo que está para ti, estará y lo que no, se irá tal y como ha venido, pisando fuerte pero con calma, paciencia te pide la vida y tú no le das tregua a este desafío que te estás brindando a ti misma porque no haces otra cosa que castigarte al herir al amor que más necesitas por probar lo que ya no, lo que tiene que dejar de ser, lo que tiene que pasar a ocupar un lugar secundario. Y quizá, sólo quizá, sea el momento de dejar de lado lo que no, para dejar paso a lo que sí.
Sabes que no puedes convencerte de algo que no te estás creyendo, es como pensar que Dios existe al ver morir a gente inocente pero a veces sí que lo creemos. Señales y laberintos en todas partes porque tienes miedo de seguir, de mirar hacia adelante y perder lo que tanto te había gustado ya pensando que nunca más nada te va a gustar pero la vida sorprende en cuanto abres un poco la mente o el corazón, quién diría que.. y sí. Porque querer a veces mata y otras, te hace sentir viva y no sentir nada es el peor veneno y el peor antídoto al amor...

domingo, 20 de diciembre de 2015

hablando de elecciones, elígeme a mi

El cerebro, cuando quiere, te hace creer, te hace pensar que la realidad es tal y como tú la ves, te hace ver señales que los demás no hacen, te hace escuchar ruidos, que nadie más escucha. Te hace sentir cosas que crees que los demás también sienten, y no es así. Te haces un lío y qué más da echar de más o echar de menos, eso no importa, apaga la ventana cielo, cierra la luz. El orden de los factores, a veces, altera el producto, no siempre 2x2 son 4 por mucho que los multipliques, porque si nos liamos a multiplicar podemos llegar a 85184.
Y si es cierto que las cosas buenas llegan en cualquier momento, pero yo ya no me acuerdo que botón de tu camisa desabrochaba primero, si, al llegar, te saludaba con un beso en la boca o uno en la mejilla, pero sí sé lo que haría hora, aún. No me acuerdo del número exacto de veces que dijimos "te dejo" hasta la maldita vez que llegó y fue para siempre, para siempre es mucho tiempo lo mires por donde lo mires si no estás a mi lado.
Tantos juegos de abrazos a los que hemos jugado para dejarlo todo perdido de arena, si vas a hcerme polvo hazlo ya, sino para qué has venido corazón mío.
Siempre vuelves, te veo cruzar la calle, doblar la esquina... tantas veces te he visto ya de espaldas que conozco perfectamente la curva que hace tu espalda al girar la cabeza. Y cabreos cero, porque no es culpa de nadie, solo tuya, solo mía, solo nuestra...

viernes, 18 de diciembre de 2015

No quiero que no sea(s).

Me despierto y me acuesto sola, como sola, duermo sola, sueño sola, río y lloro sola. Hoy estoy aquí, sola conmigo misma, con mi alma, con mi verdad, con todas mis mentiras, con mi alma cuando pesa, con mi corazón que no cesa de buscar y no encontrar.
Siendo un gran vórtigo en mi interior y no puedo, no puedo seguir así, no puedo seguir estando sola pero contigo, sola pero con gente, sola pero acompañada. Es un gran dilema estar siempre sola porque no te aguantas pero no aguantas a nadie mas.
Quizá todas esas cosas, todos esos detalles en los que te fijas, los que buscas, la manera extraña que tiene de atarse los cordones, quizá sea eso la compañía, el instante de fe que siempre vuelve, el mensaje de las seis de la mañana, los besos por la ventana, el suspiro cuando te levantas, la mirada. O quizá no sea nadie y sea espera, una espera eterna a algo que no llega, que no vuelve, que no surge. Cuanto más buscas más te engañas y lo sustituyes, lo que no era amor no va a convertirse en odio, sino en indiferencia. Que es peor. Lo contrario al amor no es el odio, el odio es una fea forma de amar, odiar es mucho más que no querer, odiar es sentir y todo lo que sea sentir es amar, para bien o para mal.
Somos insoportables, y esas peleas, discusiones, dan vida, dan juego, dan lo que a los lagos le falta y lo que tienen los ríos, corriente e incoherente, dame amor dame odio, pégate palizas contra el suelo y sube a las nubes en el mismo cielo o baja al infierno. Conmigo.
Lo contrario, lo contrario al amor es indiferencia, es nada, es vacío, es un enorme hueco en el alma que no puedes llenar con ropa, ni con dinero, ni durmiendo mil horas se te va a quitar el cansancio del deseo de encontrar un amor a medida, uno sincero, uno que sepa y entienda como quieres, como eres... y aún así te quiera y te acepte y no te cambie, y no piense en dejar de hacer o dejar de decir, porque no es así, como es, no es así como era cuando te enamoraba, y a cada paso, a cada palabra: complicidad, y risa mucha risa porque la prisa también es buena y la pared una gran compañera.
Dame apoyo, dame amor, dame paz y dame guerra, dame los cinco minutos de silencio cuando no puedas conmigo y le cuento un secreto a tu ombligo pero, ¿qué le digo? Si te miro y no encuentro ningún otro sentido en la vida que amar para siempre, sin medida. Vida mía.

martes, 8 de diciembre de 2015

Incompetencia, diría yo, la más pura y dura incompetencia de mis órganos internos para complementar lo que se supone que está faltando. Quizá no falte nada, porque no hay absolutamente nada que lo complemente. Me siento inmensamente incapaz de alcanzar la plenitud, la felicidad, el dolor, un sentimiento, sea cual sea, pleno y extremo. Es difícil no llorar, o más difícil hacerlo. Subiendo esta cuesta que no acaba, este sueño del que uno no despierta jamás, el tren del que nunca vas a bajar porque es eso, la vida, ese instante de fe que te hace recuperar la ilusión perdida. Perdida la fe, perdida la vida. Estoy estacada, no me identifico con la persona que está hablando por mi, que está cometiendo actos que yo jamas hubiera cometido, no me identifico con este ser insensible y frío que se ha apoderado de mi cuerpo, de mi alma, de mi mente. ¿Dónde está mi esencia? ¿A dónde van los besos que voy negando?
Ni quiero, ni debo, ni entiendo.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Te has despertado en este sueño que no pertenece a nadie, no sabes dónde estás ni de donde vienes, lo único que tienes claro es que tienes que seguir adelante, has caído en este planeta lleno de gente indiferente, que no te entiende, que no hace nada por conocerte. Posibilidades tienes muchas, pero no conoces tus capacidades y las ganas vienen de vez en cuando, pero se pierden con los fracasos. ¿Cómo seguir? ¿Cómo seguir adelante cuando has perdido ya todo lo que amabas? Todas las cosas por las que luchabas, todos tus sueños rotos, los caminos cuestan cada vez más. Quizá hayas aprendido mucho más de lo que esperabas, pero no sirve, no funciona, hay algo en ti que no te deja avanzar, que no deja de quedarse pendiente, una cuenta sin saldar del pasado, un refugio inundado, una casita al borde del precipicio que da al mar.
Puede que un día despiertes en otro sueño, y todo haya cambiado, o seas tú quien no deja de cambiar, ¿quién es capaz de ponerse en tu lugar? Capaz o incapaz. Mil historias, el mismo final. Empiezas a pensar que quizás seas tú, quien no sirve para nada, la oveja negra de toda una sociedad, puede que todos encuentren el camino, menos tú, que todos encuentren ese amor, menos tú, que todos sigan avanzando, menos tú. O quizá seas tu la única persona que lo está pensando; vivir es una cosa, sobrevivir otra distinta. ¿Qué hacemos todos? ¿Qué haces tú, por ser feliz? Acaso ser feliz se puede elegir? ¿Es una actitud o una realidad? ¿Te puede pasar que por muchas personas que se crucen en tu camino ninguna llegue a enseñarte todo lo que ya llevas aprendido?
Hoy me he despertado en un sueño que no era el mío, en una vida que no me pertenecía, en un mundo que no entiendo y en el que miles de contradicciones me están volviendo loca. Me he despertado en un sueño que estaba siendo una pesadilla hasta que decidí que no fuera así. La vida es muchas cosas y las personas que te rodean forman parte de las decisiones que has ido tomando durante años, la vida puede ser muy dura pero también hay veces en las que es maravillosa, si nos quedamos con lo malo lo bueno nunca tendrá su lugar.
El sueño en el que me he despertado no es el que estaba esperando, pero es el que me ha tocado, puedo llorar, puedo reír, lo puedo odiar, pero cuanto más tarde en aceptarlo, más tiempo habré eprdido en cosas sin sentido.
Los sueños, como ríos, tienen puentes y tienen desembocaduras, también, como puertas, tienen llaves. Los sueños tienen dueños, y tienen resultados. Siempre es mejor ir sumando que ir restando porque lo que no muere no mata y hundirte es una forma de morir y de matar.
Abre los ojos y sigue soñando.

martes, 10 de noviembre de 2015

Es curioso lo vulnerable que es todo, todo lo que tienes, todo lo que haces, todo lo que amas, lo puedes perder, de hecho, estás a punto de hacerlo. Todo lo que taanto trabajo te ha costado, está al borde del abismo, al borde de volverse cenizas. Las flores se marchitan, los sueños se rompen, los trabajos se pierden y dejamos ir a personas que tenían que haberse quedado para siempre. Quizá sea mejor así, quizá todo pase por alguna razón o simplemente sea mala suerte, mala costumbre o un mal cuidado lo que ha echado todo a perder.
Lo dulce de la vida es poder tenerlo todo, ganar una lucha que en ocasiones te había vencido, encontrar el lado bueno de las cosas, el lado positivo, el lado que nos hace sonreír. Pero a veces tanto dulce se hace amargo, porque e imposible apreciar lo que tienes si nunca pierdes nada. El ser humano es egoísta por naturaleza y la idea que tiene de perfección lo acaba aburriendo y haciéndose monótona. Tiene que llover para apreciar la luz del sol.
Por eso, al final las personas cambian, aunque su esencia de vida siga siendo la misma, su carácter, su color favorito o la comida que detesta, hay cambios minúsculos que hacen que las cosas vayan a mejor. De una ruptura, por ejemplo, mientras en principio te había parecido que has estado perdiendo el tiempo, un día te das cuenta de que has aprendido a escuchar música dándole el valor que realmente tiene y dejarte llevar por ella, ahí es cuando realmente la disfrutas. De un despido quizá aprendas que esa forma de vida no era para ti, y de un suspenso que la carrera que estás haciendo realmente no va con tu personalidad porque por mucho que lo niegues eres quien eres, no quien intentas ser. Al final nunca somos lo que pensamos que debemos ser, sino lo que hacemos a la hora de dar la cara, de la verdad.
Un día lo tienes todo y al día siguiente solo quedan experiencias, disfrútalas, vívelas, siéntelas, compártelas, conócete a ti mismo, cierra puertas, abre ventanas... todo es cuestión de dar y saber recibir, quedarte con lo bueno y desechar lo que no te vale, puede que de esta forma consigas ser quien eres y quien quieres ser.
Juégate la vida, aunque solo sea una.

domingo, 8 de noviembre de 2015

-10

Vuelvo a escribir estando en el mismo punto en el que me encuentro siempre, y me encuentro a mí misma, sí, y no encuentro nada más. Solo lugares y más recuerdos, más causas perdidas, más muertos. Quizá tenga que ser así, quizá para ser yo tengo que ser nada más, o puede que esté en este bucle porque no sepa compartir ni dar ni recibir, quizás dar sí.
El problema no está en no gustar, en no salir, en no conocer... el problema está en pasar de seguir, en dejar de ver lo que vi cuando te conocí, en dejar de seguirte con la mirada cuando estás volviendo al coche. Todo es aprender constantemente y no aprendo, la didáctica del desamor y el niño afortunado, porque tú sigues aprendiendo, tú sigues siendo, tú sigues lloviendo. Pero ¿yo? Bastarse y sobrarse, tanta chapuza, tanto desgaste ¿para qué? Para volver a volver al submarino que me atrapa, que no me deja ir más allá de donde siempre estaba. ¿Quién me saca? ¿Alguien me sacará? Porque ya se que voy y que vuelvo, a veces enseño y otras veces solo hago el gilipollas como bien diría más de uno, pero no veo luz en el camino que me enseñe hacia donde debo ir.
Si solo fuera un rato, si solo fuera un texto, si solo fuera una metáfora, si solo fuera un poco más de lo de siempre podría entender que hay algo sensitivo ahí detrás de esa coraza pero no lo hay, no aparece y cuando está, se aburre pronto, me resulta fastidioso en seguida y no ríes y no lloras, porque no hay nada dentro ni fuera de ti, solo seguir porque lo que te hace feliz no está, no es lo que crees que es, siempre te equivocas, siempre pides, das, recibes... para nada.
Si te bastas y te sobras, ¿hay algo que va mal? Deja un hueco, un hilito, un momento y pasará ¿no?
Que difícil estar solo pero más difícil es estar conmigo.

sábado, 29 de agosto de 2015

Yo me pregunto, ¿de qué sirve querer? ¿De qué coño te sirve quererme si a la mínima de cambio no dudas ni un segundo en echarlo todo a perder? ¿O es que no te das cuenta? ¿Es posible no darse cuenta de ser un auténtico gilipollas empedernido? Y encima mentiroso.
Es increíble una no sale de una para meterse en otra mierda todavía más grande y nauseabunda. Cualquiera hubiera mandado ya toda esta basura a la mierda pero no, lo interesante es intentar hacer de un capullo una persona mejor, una persona que crees que en el fondo es, una persona que estás segura que está escondida detrás de esa coraza que muestra a la gente. Y no.
No hay ninguna buena persona detrás de ese cabrón, no hay nada que sacar ni hay ninguna coraza, no hay nada bueno en él a excepción de tu ilusión y tu fe de que podría ser mejor si tú fueras capaz de sacar lo mejor de él. Pero no puedes, y está muy claro porqué no puedes: porque no hay nada que sacar.
A menudo nos empeñamos en hacer de alguien la mera ilusión de lo que fue o de lo que nos gustaría que fuera, pero esa personita imaginaria no existe, no hay nada que pueda hacerlo cambiar que no sea él. Por mucho que afirme y desmienta, tu no eres su amor ni es mentira que le has cogido ya como veinte mil mentiras.
"No se está dando cuenta" es la respuesta a todo mal, él puede hacer todo el daño que quiera porque ni lo hace queriendo, ni se está dando cuenta, ni puede cambiarlo. Es así. Es como si yo fuera por la vida partiendo cristales y nunca pagara por ello, ninguna consecuencia. Soy así.
Quizás por un momento debería de ponerme en su piel, pobrecito, la vida le ha dado una buena paliza, su primera novia le puso los cuernos, ¡Qué drama! Tras esa terrible experiencia a los quince ha tenido que arrastrarse tras aquella chica que "le arruinó la vida" (porque él ni se quiere, ni tiene cerebro para asimilar y pasar página) cinco meses. Y claro después de algo tan trágico nadie puede reponerse y volver a querer y a sentir o a ser un tío sincero. No, después de eso hay que ser un capullo ex buena persona resentido, que ni come ni deja comer.
A veces creo que ese tipo de tíos solo ve a esa quinceañera en todas las tías que conoce y no es capaz de reconocer y analizar, no es capaz de separar la realidad de la ficción. Y claro, que culpa tendrá ella, pero al final el asco se lo tenemos a ella, porque el pobre que pena nos da. Pero, quien no ha sufrido un desengaño que tire la primera pierda o algo así era.
Aferrarse a una ilusión es tan peligroso como tirarse de un avión sin paracaídas, tarde o temprano te das de bruces contra el suelo.

sábado, 22 de agosto de 2015

Rimas sin sentido o sí.

Sintonizas tus oídos con mis gritos, cuentas al viento mis historias de las cinco, sales a jugar a pegar dos o tres mordiscos y yo miro. Pienso que puedo y que tú entiendes lo que veo, lo que siento, lo que pienso, que lo tienes en tu mente, en tu cuerpo, en tus 21 alientos.
Tú sabes lo que pido, lo que quiero, lo que creo. Por eso ven, siéntate, cuéntame, píntame un lunar en lo alto de la boca y sonríe, porque sabes que lo odio, porque subes como la espuma pero bajas ya sin odio, porque sientes que es verdad todo eso que te digo, todo eso que te cuento debajo de tu abrigo, porque es verdad que aquella noche hacía  mucho, mucho frío. Por eso tócame, siénteme, siéntate, dame un beso de esos de los que nadie ya recuerda, un beso en la frente no hay nada más real que eso, que tus hijos vean esa foto del paseo, ese vicio del paquete que ya solo quedan siete. ¿O no es de ninguna tienda? Porque hay cosas que no puedes comprar por mucho dinero que tengas, y el sueño de los ricos es comprar amor, pero el amor ni se alquila ni se vende porque eso sólo los que sienten lo comprenden y no es que no quiera llegar porque cuando tu no quieres llega, es que si no lo mereces no tiene cabida ni una tarta de galletas. Has tenido que vivir para comprender que lo que no tarda no llega, y madurar y pensar que lo poco que te queda es esperar a ese juego que yo traigo en la maleta y me pesa, y me llega por las rodillas cada rueda porque es más grande que tu y que yo, es más grande porque esta llena de sentimientos, de mentiras y de remordimientos, está vacía de la lucha de los dos por un mismo cuerpo y si tu amigo le ha echado el ojo primero quién decide quién la merece, quién puede y quién no debe, quién.

domingo, 16 de agosto de 2015

Jodidamente radiante porque a estar solo te acostumbras.

A estar solo te acostumbras, le coges el truco y terminas por no querer salir de ahí, haces lo que quieres, cuando quieres, como quieres, con quien quieres... infinidad de 'quieres' te rodean y es cómodo, fácil.
Es cierto que algún que otro día empiezas a preocuparte y a pensar que morirás solo o envejecerás rodeada de 27 gatos, pero no te importa porque sabes que mañana será otro día y que esos pensamientos innecesarios saldrán de tu cabeza como han salido todas las personas que te han importado poco o nada a lo largo de estos 7 años. El tiempo pasa y lo que no tienes no te interesa poderlo tener, te conformas con un rato y con otro rato y con todos los ratos que haga falta porque te la sudan ellos y te van a seguir dando igual cuando ese ellos ya sean otros.
Dices que estás bien y es verdad, hacía tiempo que no estabas tan bien, de hecho, nunca has estado mejor porque esa es la situación que mantienes continuamente en tu vida. Crees no necesitar nada más y no lo necesitas, porque es cierto eso de que hasta que no lo probamos o no lo tenemos (o no lo perdemos) no sabemos la falta que nos hacía.
En verano fiesta, playa, fiesta. En invierno uni, fiesta, cama. No pides más, porque a estar solo te acostumbras. Tus amigas salen con sus novios, tus amigos con sus novias, cine, cena para dos, cafelito para cuatro y pa' casa, mientras tu sujetas velas, aprendes a tocar el violín y cuando por fin le pillas el truquito se dejan. O los dejas tú, porque estás harto de ver pasteleo a todas horas, llamas a la guapa de turno o al pivon que conociste anoche saliendo del baño y cena-cine-yloquesigue. Ya estás mejor, ves que cuando quieres puedes, pero ¿quieres? No. Porque a estar solo te acostumbras.
Y entonces llega el día, llega el tío, llega lo que no buscabas, lo que aparentemente no querías, para lo que seguro que no era el momento porque tras un cena-cine-yloquesigue llega la mañana siguiente y te habla, piensas que total por una vez más no pasa nada y te marcas una de playa, tooooodo el día tostándoos al sol que os han salido coloretes naturales. Pues cuando te quieres dar cuenta estás hasta las trancas pasando 12 horas con él y las otras 12 pensando en él. ¿Ahora qué? Lo mejor sería que pasara de ti, porque a estar sola te acostumbras, pero resulta que tú también le gustas y aunque no sea ni el momento, ni el lugar, ni lo que tú querías porque estabas cogiéndole el truco a estar sola, ya no sabes como hacerlo, como volver a la rutina de no quedar más de tres veces y de no querer dar los buenos días. Estás jodida. Jodidamente enamorada. Jodida, radiante, enamorada y ligando más que nunca porque los tíos o de cero en cero o de cinco en cinco, eso lo sabemos todas.
La cuestión es decidir si estás más jodida o más enamorada, porque las dos cosas se complementan jodidamente mal. Voilà.

*Cualquier relación con la vida real es pura casualidad. 

sábado, 15 de agosto de 2015

Si fuera suficiente, si fuera fácil, si fuera verdad.

Me sentí vacía cuando te vi marchar, en el justo momento de dejarte ir me di cuenta de que no estaba haciendo las cosas bien, tenía que haberme quedado a arreglar esta situación contigo y no dejarte solo con todo el percal. Te he dejado solo y por eso hoy tengo la culpa de lo que ha pasado, porque no estuve a tu lado cuando necesitabas que estuviera, porque no sube escucharte porque no paraba de hablar de mis cosas de mis tonterías y tus cosas importantes eran mis cosas del montón, pero no me daba cuenta, no veía lo grave que era dejarte solo con esto. Pensé que ya era hora de que alguien me resolviera los problemas pero no tú, no tú solo. No tú, cuando eras tú el que necesitabas de mi ayuda y nunca habías tenido culpa de nada de lo que me había pasado antes. Pero has tenido que pagar por todos esos vasos rotos, por todos los ojos rojos, has tenido que pagar tú por todo el daño, y no lo merecías, y no tenías la culpa, pero no te has librado... ni siquiera has intentado engañarme y ahora sé que lo hacías de verdad y que era verdad todo aquello que decías y yo escuchaba a medias. Tenías ganas, tenías ilusión, fuerza, pero también estabas lleno de debilidades que de un momento a otro iban a llegar y han llegado, por eso no debí dejarte solo con todo esto y lo hice. Tu vulnerable corazón no ha resistido la presión que estaban ejerciendo las circunstancias y te me has ido, lejos, solo, a la deriva de algo mejor cuando lo mejor es el amor verdadero, cuando lo mejor es el sentimiento sincero y sabes que eso no lo tiene todo el mundo, lo difícil que es de encontrar y tú y yo girando en esta noria. Pero te vas. Ya te has ido. 
A veces con amar no es suficiente, a veces con pensar que va a salir bien no es suficiente. Hay que tener coraje y fe y esperanza, hay que tener los pies en la tierra para poder subir a ese cielo que creíamos haber alcanzado con solo mirarnos a los ojos. 
Te he perdido pero no sé si más te he perdido a ti o me he perdido a mí misma, porque puede que no sea cierto que necesitamos otra mitad para estar completos, pero una vez que la conoces, ya no puedes volver a vivir sin ella como si nada hubiera pasado. 

Si vuelves aunque sea tarde, vuelve a llamar que esta vez me despierto y te escucho. Ojalá no acabe así. 

miércoles, 12 de agosto de 2015

Ser libre es una bonita ambición.

En la vida tenemos dos opciones: una de ellas es rendirse y otra, seguir adelante. Cuando uno elige la rendición está dejando de luchar por aquello que desea para dejar al azar su suerte y sus "no elecciones" que llevarán a situaciones favorables o desfavorables dependiendo de circunstancias ajenas en las que no puede o no quiere interferir. Rendirse es como caer al vacío y dejarlo todo atrás, todos los éxitos y todos los fracasos se funden en uno para hacerse desaparecer. A veces rendirse es como caer al vacío, otras, en cambio, como pegarse golpes con la cabeza en la pared. A veces es sentarse y no levantar cabeza, y, otras, es como volver a tropezar con la misma piedra que ha estado ahí siempre y que seguirá estando si no la quitas de tu camino. A veces es volver a querer a alguien que ya te ha hecho daño, y otras es confiar o decidir no hacerlo nunca más. Rendirse nunca es lo mismo para todas las personas, rendirse nunca será igual, porque cuando te rindes, de dos opciones no eliges cual perder; pierdes las dos.
En cambio, cuando uno elige seguir adelante, está aceptando de por sí la lucha, el deseo, y la motivación por conseguir aquello que desea o que aún no sabe que desea. Nunca es fácil, las cosas buenas se hacen de rogar, y se hacen "de trabajar" mucho y muy duro, muchos de los que han tenido grandes éxitos en la vida lo saben. Es más, para eso ya hay un dicho "Lo que fácil llega, fácil se va" y en la mayoría de los casos es la verdad, es difícil hacer perdurar algo que no has conseguido por tus propios méritos. Pongamos un ejemplo: si uno hace chuletas en un examen, es muy probable que ese examen esté aprobado incluso con buena nota, pero si después de ese examen necesita utilizar esos conocimientos para algo más, fracasará, porque está claro que esos conocimientos no son suyos, es decir, el mérito de aprobar el examen con buena nota es nulo, por lo tanto a la larga no ha conseguido nada en el ámbito personal, aunque sigue siendo posible que ese examen aprobado le sirva para algo. Pues bien, lo mismo ocurre con las cosas buenas, cuando vienen solas duran poco o traen consecuencias que mejor ni mencionar.
Pues bien, aunque a veces parezca que no es cierto, el trabajo duro es el que trae mejor recompensa, obviamente no me refiero a esfuerzo físico (que en algunos casos también), sino esfuerzo moral por ser mejor y por hacer mejor. Si uno estudia mucho (y bien ) para un examen es muy probable que los resultados sean positivos, y que, además, si más adelante necesita esos conocimientos, los tendrá almacenados en la memoria interna de su cerebro y podrá utilizarlos repetidamente tantas veces como necesite. Es muy simple, el esfuerzo tarde o temprano será recompensado.
Por otro lado, también están los que creen en la suerte y la tienen, y los que no la tienen. Ahí surge un problema, ¿Creer en la suerte y en la mala suerte? Dos posiciones:
1. Cuando nos pasa algo bueno creemos que ha sido buena suerte y cuando pasa algo malo, ha sido mala suerte.
2. Cuando pasa algo bueno nos quedamos con los méritos, pero cuando pasa algo malo ha sido mala suerte.
En el primer caso, se diría de un soñador sincero consigo mismo, que sabe distinguir lo que le pertece de lo que no, lo cual tiene algo de mérito y en ocasiones esas personas salen ganando porque confían tanto en que algo puede salir bien, que al final de manera inconsciente hacen todo lo posible para llevarlo acabo y lo consiguen.
En el segundo caso, podría decirse de una persona algo egoísta y surrealista, "si es bueno si es mérito mío, pero si es malo le echo la culpa a otra cosa y así me ciego, no veo mis errores, creo que soy feliz porque no ha sido mi culpa, pero en el fondo soy infeliz porque ni consigo lo que quiero ni realmente creo no haber tenido nada que ver". Ese podría ser un razonamiento acertado.

En fin, es prácticamente imposible descifrar cual de los planteamientos está mejor visto de cara al desarrollo de la vida de cada cual, a veces las personas no saben lo que quieren y en qué creen, mezclan todos estos casos y se hacen un lío o no se dan cuenta de que no para todos funciona el mismo método. Por eso, llega un momento en la vida, en el que hay que pararse a pensar si lo que uno está haciendo lo hace sentirse bien con él mismo, si es feliz con lo que hace o deja de hacer por su vida, si se siente cómodo o si le está funcionando.
Ojalá que todos supierais cómo querer y a quién, qué hacer y con quién, cómo vivir y para qué.  Yo me lo estoy pensando...